No podemos ayudar a nadie
que viva en la sangre, María.
Si sigue a sigue así conmigo la van a matar.
Es la lógica del poder
que entra y quiere verla desnuda
y de la nada ella me nombra el paraíso
y me dice que me esperará allí y sonríe.
Me recuerda que cargamos
el peso de eternos arrepentidos
y no la culpo más por sus pesadillas.
Cuando la veo a los ojos
espero viva intensamente,
se enamore de un buen hombre
o incluso más que fuera libre
y su herencia sea la inmortalidad.
No estuvo equivocada, era muy fuerte.
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