¡Maldita sea tu tierra!
Que para no descubrirte te hayan mentido
No son tus amigos.
Cuando te oían virgen y por vida
te dieron agua.
Existe aún el puente gris
que traicionas
y caes derrotada.
Mientras no lo intentes,
no te reconoceré.
¡Maldita sea tu tierra!
Que para no descubrirte te hayan mentido
No son tus amigos.
Cuando te oían virgen y por vida
te dieron agua.
Existe aún el puente gris
que traicionas
y caes derrotada.
Mientras no lo intentes,
no te reconoceré.
¿Por qué te has rebelado?
No entiendo tu herida.
Redescubramos arder el cielo
con la guía de tu perro muerto
y tu dulce maldad gemela.
Lo que te he ocultado de mí
lo diré en silencio;
comprenderé
qué te hizo daño y por qué no hablas,
y el misterio del puñal que visitas
en el agua.
Los motores le han destrozado los oídos,
y oye silbidos, abstrayéndose.
En trabajos de riesgo obtuvo hernias,
Que deformaron su columna vertebral.
De gritar en las calles por su jornada del día,
escupe sangre y le duele.
Y perdidos los dedos índice y medio
en la máquina de cortar, lo han echado.
Si les quedara fuerzas para apoyarse,
soportarían su muerte;
y, cuando intenten utilizarlos de nuevo,
escupirles la cara.
Y a los que les dieron luz para no morirse,
y a los que los quisieron matar, quererlos.
Ellos odian la rareza en la esperanza.
En tantos años solos y no se atrevieron
a ensuciarse en la ilusión de un lugar seguro.
No creo que encuentren la humanidad con su dinero.
Si mueren así, serán unos pobres diablos.
Habrá una oportunidad de enamorarse,
de entregarse a ese amor efímero.
No les creas a tus superiores, y lárgate.
Las autoridades que deberían protegernos también son parte del problema. No querer verlo o idealizarlo es un error. Esto ocurre en este tiempo y en esta época.
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Son ellos
mismos, cuando lleguen, quienes tienen que investigarlo.
Les queda fortalecer las instituciones.
Están captando adolescentes pobres
para investigar la violencia.
Los educan memorizando lecciones sobre ética,
para que, cuando quieran escapar,
asciendan al mismo trabajo.
Es en la misma universidad más antigua del país.
Saben cómo capturar la imbecilidad; ellos quieren salvarse.
Su verdad es que son libres y peligrosos,
y si fallan y mueren, lo ocultarán,
como han ocultado todas sus muertes.
La sangre animal en nosotros
es heredada en mí, de la madre de mi madrastra,
que luchó también por comedores en barrios marginales.
Yo sé todo de esos inútiles académicos
que siguen planeando nuevas formas de manipulación.
No creo que me traiciones, María;
yo confío ciegamente en ti.
Qué pasará si te hundes y pierdes las fuerzas
y te equivocas y sientes vergüenza
y en un rincón mío te mientes
y la niña que conoces se oprime
y se jala los cabellos para estar quieta
y no permite que vuelva su pasado marino.
Y condena a su miedo y a las traiciones.
Si va a matarte, no observes tu orgullo.
Si dudas, que sea tu fortuna.
Si no lo sabes, estarás conmigo segura
porque no podrás evitarlo cuando te rindas.
Y hablaremos más de las ruinas de luz
despierta en este fuego
infinito.