Para que crezcas y mires mal,
no te defiendas de tu inocencia.
Habrás crecido si no te sorprendes
más de mis heridos regalos,
semejantes a la nada que ahoga
y vuelve fuerte.
Si he influido mal en ti
para tenerte cerca,
no les cuentes de mí a tus padres.
Lo que me ha hecho un monstruo
es el tiempo y la paciencia.
Lo que quiero es que seas y te conviertas
en lo que se oponen;
pero no destruirás a nadie.
Sí crecerá tu manía entera
de incendiar tus vestidos negros
y morder tus labios.
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